En este post presentamos el amicus curiae que, junto al querido profesor Roberto Gargarella, hemos enviado a la Corte IDH para la Opinión Consultiva sobre la democracia como derecho humano. Sostenemos que América Latina no atraviesa una crisis pasajera, sino una fragilidad sistémica donde líderes con apariencia de legalidad ejecutan un asalto sobre las instituciones. En este contexto de degradación, la pasividad judicial no es neutralidad, sino una forma de complicidad.
Defendemos que la democracia tutelada por la Convención no es un mero ritual de votación, sino un sistema de deliberación inclusiva e independencia judicial. La Corte debe trascender la protección fragmentada de derechos individuales para asegurar los canales del cambio político y evitar la captura del poder por facciones dominantes. El deber de los tribunales consiste en intervenir para mantener abierto el espacio político y proteger el desacuerdo antes de que desaparezca. En tiempos de erosión, refugiarse en el tecnicismo es una renuncia; la legitimidad de la judicatura depende de su capacidad para sostener la vigencia de la palabra pública cuando todo lo demás parece ceder ante el ruido del poder.

La jurisprudencia constitucional transformadora es el conjunto de instrumentos que unos seres humanos crean para proteger a otros que sufren la violación de sus derechos
Doctor en Derecho (summa cum laude) por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Abogado graduado con honores de la Universidad Externado de Colombia. Magister en Gobernanza y Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Madrid y Magister en Ciencias Jurídicas Avanzadas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
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El constitucionalismo transformador se compromete fuertemente con llevar la Constitución a la vida de las personas